Pistas sobre desinformación y verificación en tiempos de cuarentena a raíz del proyecto de aprendizaje COV-INF de #ecap1920 #periodismoUMA

Vivimos en tiempos de posverdad, nos preocupa, y debemos formarnos para ello. Según el I Estudio sobre el impacto de las Fake News en España que elaboró la Universidad Complutense de Madrid en 2017, un 86% de los españoles tenía dificultades para distinguir entre noticias reales e informaciones falsas, a lo que, de acuerdo a otras investigaciones, tampoco escapan los jóvenes estudiantes, que en muchas ocasiones faltos de preparación son frecuentemente engañados y no siempre reconocen los intereses o sesgos políticos de determinados mensajes en redes sociales (Stanford History Education Group, 2017).

Así que, y más aún ante la situación que estamos viviendo con la expansión de desinformaciones online en paralelo al avance del COVID-19, he decidido crear COV-INF, un proyecto práctico de análisis y diagnóstico sobre herramientas de verificación de información en tiempos de cuarentena, que además de trabajar sobre contenidos incluidos en la guía docente de mi asignatura Estrategias de Comunicación y Análisis Prospectivo (Grado de Periodismo de la Universidad de Málaga), servirá para que los estudiantes desarrollen una competencia básica hoy para cualquier persona, pero imprescindible para futuros periodistas y profesionales de la información, la verificación de información online.

Lo harán además practicando de forma individual con herramientas digitales de verificación sobre contenidos relacionados con el virus, analizando su experiencia de uso tomando como base la metodología DAFO-CAME (uno de los temas que vemos en la citada asignatura) y creando luego, de forma colaborativa entre todos un documento con valoraciones de las principales herramientas y una serie de conclusiones globales tras la experiencia. Como estamos confinados, he preparado un texto base, a modo de contexto y pistas, y varios modelos de documentos en la nube para que cada uno pueda trabajar de forma autónoma y, al tiempo, colaborativa, en red. En la próxima sesión por webconferencia les plantearé todos los detalles, pero comparto por aquí el documento que he preparado a modo de contexto y pistas, por si son de utilidad estos días para más personas:)

Contexto y pistas para COV-INF

Desde que el conocido como Coronavirus surgió en China en diciembre de 2019 y se expandió a Europa hasta llegar a España, donde en marzo de 2020 se ha decretado por ello el Estado de Alarma, son, ya sabemos, muchos los bulos y otro tipo de mala información (Wardle, 2017) que han circulado, a través de redes sociales generalistas y, sobre todo, a través de sistemas de mensajería por dispositivos móviles tipo Whatsapp que, en tiempos de aislamiento son si cabe aún más peligrosos, especialmente si llegan a medios de comunicación convencionales, consumidos por personas mayores y otros colectivos especialmente vulnerables. 

Claves para detectar desinformaciones

Las propias plataformas de redes sociales, como Facebook, vienen dando información a sus usuarios para no caer en el engaño de la desinformación, como estos consejos, que van en la línea de los facilitados por otras entidades y medios de comunicación (muy interesante este artículo de El Salto de 2019). Y es que todos somos responsables en la lucha contra la desinformación, y para ello es necesario conocer que este tipo de contenidos online se caracterizan porque, por ejemplo, tienen titulares alarmistas y espectaculares, suelen contener errores ortográficos y de redacción así como enlaces a páginas sospechosas, no se incluye ni fecha de publicación ni fuentes de información y a menudo se acompañan de una cantidad excesiva de publicidad. Así, las siguientes preguntas, recogidas en la web de la Oficina de Seguridad del Internauta del Gobierno de España, pueden servir de ayuda para detectar una fake news (OSI, 2019):

Sigue tu instinto: ¿La noticia te resulta sospechosa? ¿Es demasiado oportuna para ser cierta?
Chequea la fuente: ¿Cuál es la fuente de esta noticia? Si no la puedes confirmar, desconfía.
Verifica el autor: ¿Quién firma la noticia que estás leyendo? ¿No hay firma? Investiga el perfil del autor en Twitter, Facebook o Instagram.
Medio de la noticia: la cuenta que ha publicado la noticia en redes sociales, ¿es una cuenta reconocida? ¿O es una cuenta de la que nunca habías oído hablar? Infórmate.
Errores ortográficos: ¿La noticia contiene errores ortográficos? Si los tiene, sospecha.”

A veces, una búsqueda rápida en Internet para comprobar si la noticia había sido publicada y validada por otros portales de noticias más fiables y con cierta reputación online, nos permitirá confirmar si la noticia que estamos leyendo es falsa o verdadera.

Aportaciones de medios, instituciones y usuarios

En el caso de los medios de comunicación, al margen de los proyectos innovadores de surgimiento reciente en red, dedicados a hacer verificación de información online, como Maldita o Newtral -ambos parte de la red Comprobado– en el caso de España, los propios medios convencionales cuentan ya con sus propias secciones dedicadas a desmentir bulos virales online (el caso por ejemplo de El Tragabulos del suplemento Verne de El País; o de la sección B de Bulo, pionera, en SUR), y vienen estos días, desde estos apartados o desde las secciones convencionales de información, publicando desmentidos en torno al COVID-19 en nuestro país, a modo de información de servicios. En el caso de Málaga, en SUR por ejemplo muchos de estos textos aparecen entre lo más leído en la web, algo que se da también en otros medios locales, como La Opinión de Málaga, entre muchos otros.

Siguiendo con el caso de Málaga, las propias instituciones públicas están haciendo campañas en redes, y algunas, como el Ayuntamiento de Málaga, que tiempo atrás ya había mostrado ya su preocupación por el control de las llamadas fake news “para evitar la desestabilización de la democracia y la pérdida de confianza de los ciudadanos en las instituciones”, han recordado estos días por redes que quienes difundan este tipo de información pueden ser sancionados. 

Muchos usuarios online empiezan también a realizar activismo contra estos bulos en tiempos de cuarenta. Y es que, como comentaba Jorge Barrero, de la Fundación COTEC, en un post en Linkedin publicado el 13 de marzo de 2020:

No basta con no creerte los bulos -o con no reenviar tuits o whatsapp sin contrastar- eso es ser un portador asintomático de desinformación. Para evitar que se extienda el virus de las fake news es necesario no comentar con nadie ninguna información tóxica, ni siquiera para dudar de ella, y ser proactivos: pedir que no te la comenten, exigir que nadie te envíe información de fuentes no oficiales, que son pocas y bien conocidas. Sólo así se puede parar el contagio desinformativo, que tiene un gran impacto en la gestión de esta crisis. Un desliz se puede permitir, como una mano tendida sin querer o una tos que se escapa… pero si la dinámica se mantiene yo lo tengo muy claro: a supercontagiadores -en redes sociales- aislamiento y bloqueo.”

Naturaleza/patrones de los bulos

Como apunta Myriam Redondo, profesora de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid y experta en verificación en un post publicado en su página, Globorama, durante la cuarentena (Redondo, 2020), la mayoría de los bulos que triunfan sobre el virus y la enfermedad que provoca (covid19) repiten patrones ya conocidos:

“– Reutilización de fotografías y vídeos antiguos y tremendistas

– Edición burda y engañosa de dichos vídeos (a veces lo manipulado es el audio). Es lo que se conoce como shallowfake.

– Suplantación de identidad de fuentes fiables (en comunicados, e-mails, sitios web falsos)

– Difusión masiva de consejos engañosos por servicios de mensajería instantánea

– Abundancia de interpretaciones sesgadas de imágenes que son ciertas e impulso a teorías de la conspiración (el virus fue fabricado por empresarios concretos, por ejemplo)

– Expansión de el mismo bulo en muchos países, tan solo traduciendo el idioma y adaptando la localización

– Mentiras sobre la ubicación de un determinado suceso o episodio”

Como apunta Myriam Redondo, “Los bulos apelan a nuestros miedos, a nuestro sesgo ideológico y al impulso humano de redistribuir irreflexivamente cualquier rumor que parezca jugoso”. Y como el propio virus, la expansión de Bulos no entiende de fronteras. De hecho, señala, las falsedades que se están expandiendo en África por el coronavirus se parecen enormemente a las que estamos viendo en España. 

Herramientas básicas de verificación digital

La buena noticia es que, precisamente “por esa tendencia a la repetición de lo que funciona, el grueso de los bulos se puede evitar con herramientas básicas de verificación digital” (Myriam Redondo, 2020). Esta autora, que en el artículo al que nos estamos refiriendo ofrece un catálogo más o menos amplio de herramientas, se refiere de esta forma a la función de estas herramientas:

“Las tácticas que siguen permiten evitar los bulos más recurrentes, así como las principales teorías de la conspiración, que se expanden con cada catástrofe, pandemia o atentado pero siempre coincidiendo en los términos y en los argumentos básicos. Un Gobierno o multinacional que ha causado el mal. Un laboratorio que hizo rodar el virus. Aunque no sea cierto. Recuerda que cuanto más sorprendente o irritante sea una noticia, más probable es que sea falsa y más posible es que piques y la redistribuyas.”

Muchas herramientas llevan existiendo desde hace años y pueden ser usadas para otras cuestiones más allá de la verificación (el caso, por ejemplo, de Tineye, buscador de imágenes inversas que en mi caso incluí, ya hacia 2013, en el catálogo de herramientas online Creaticinnova que hice desde la UNIA y que llevo recomendado años a mis estudiantes de diseño e infografía en la UMA, para comprobar la procedencia y autoría de imágenes que encontraron online antes de incorporarlas, y que también puede servir, en esta línea, para comprobar posibles usos no autorizados online a los propios autores). Si bien, en los últimos años, ante el creciente fenómeno de desinformación, se han ido creando numerosas nuevas, algunas gratuitas y otras de pago, cuyo manejo debería servir no sólo a profesionales de la información sino también a cualquier ciudadano, incluyendo a los más jóvenes, más expuestos y, al tiempo, más activos online. 

Hoy la búsqueda y verificación de información son, como decíamos, competencias básicas, que deben trabajarse en el propio aula, y en este sentido también han crecido la iniciativas de alfabetización mediática que trabajan estas competencias y que enseñan a manejar algunas de estas herramientas a distintos colectivos (en el caso de los periodistas, los talleres de verificación impartidos por Google News Labs, por ejemplo). Algunos materiales de los citados están disponibles para su consulta online, e incluyen, como decíamos, información sobre algunas de estas herramientas de verificación (más adelante se referencian).

Tipos de herramientas y ejemplos: ¡úsala según tus necesidades!/ casos de uso

Si bien algunas herramientas de verificación digital ofrecen varias funcionales, podemos clasificarlas en función de su utilidad principal. Por ejemplo (clasificación a partir de Redondo, 2020, y otros):

  1. Comprobación de imágenes y vídeos: herramientas de búsqueda inversa y localización de archivos similares, extracción de metadatos, análisis forense de archivos…
  2. Geolocalización de contenidos e imágenes: servicios de mapas por satélite, cartografías sociales…
  3. Localización de imágenes geolocalizadas
  4. Investigación sobre sitios web mediante URL: herramientas que aportan información sobre perfil y dominios, IP, etc. y otras que permiten recuperar páginas borradas o hacer búsquedas cronológicas de páginas.
  5. Comprobación de enlaces y documentos: para evitar suplantaciones de identidad (phising) y comprobar la verdadera URL del enlace.
  6. Rastreo de cuentas y usuarios en redes sociales.
  7. Rastreo de grupos de mensajería instantánea (whatsapp, Telegram)
  8. Tendencias- monitorización: a veces las búsquedas de los usuarios de determinado lugar en la web dejan entrever que algo sucede antes de que se publiquen en los medios…

Sobre ellas hay ejemplos muy ilustrativos, en torno al Coronavirus y más, en el citado post de Miriam Redondo (2020), y también se puede indagar un poco en el funcionamiento de las principales desde la grabación del seminario por webconferencia “Verificación de información online: Técnicas, herramientas y aplicaciones en docencia” que esta misma experta impartido en el programa de #webinarsUNIA de la Universidad Internacional de Andalucía en 2018. Y hay más herramientas y ejemplos de uso también en la de otro de los #webinarsUNIA, sobre “Búsqueda y verificación de información en red”, impartido por Michaela Cancela en 2019.

Según el tipo de contenido cuya veracidad se quiera comprobar, tendrá que usarse una u otra de las anteriores. Lo positivo es que son gratuitas, y la verificación de contenido, con ellas, está al alcance de cualquier usuario.

Y por supuesto, luego están las propias plataformas especializadas en fact-checking que, junto a los medios que comentamos (ej. Maldita.es o Newtral), hacen el trabajo por nosotros. 

Ejemplo de bulo estos días desmentido por Newtral. Fuente: https://www.newtral.es/el-ministerio-de-educacion-no-ha-acordado-que-todos-los-estudiantes-de-infantil-a-bachiller-queden-aprobados/20200320/

Es básico comprobar, antes que nada, si un contenido sospechoso, acerca del Coronavirus por ejemplo estos días, no se halle ya desmentido en estas plataformas: ¡te sorprenderá la rapidez con la que trabajan! Entre las internacionales pioneras, First Draft, que como recogía Redondo en su post (2020) acaban de publicar un buscador especializado en Coronavirus o Snopes que, siguiendo a esta autora, permite comprobar que “algunos bulos del coronavirus son calcados de epidemias anteriores”, serán también de utilidad.

¡Y también es importante comprobar los avisos de seguridad publicados, en este sentido, en la OSI y los perfiles en Twitter de la Policía Nacional o de la Guardia Civil!

Referencias 

Cancela, Michaela (2019). “Búsqueda eficaz y verificación de información en red”. #WebinarsUNIA. Programa de Formación de Profesorado de la UNIA en materia de Innovación Docente y Digital 2018. Grabación y presentación en http://hdl.handle.net/10334/4200

Redondo, Myriam (2020). “Recursos contra la desinformación para una cuarentena (coronavirus y más)”. En Globorama, 18 de marzo de 2020. http://www.globograma.es/recursos-bulos-verificacion-desinformacion-coronavirus/

Redondo, Myriam (2018). “Verificación de información online : Técnicas, herramientas y aplicaciones en docencia”. #WebinarsUNIA. Programa de Formación de Profesorado de la UNIA en materia de Innovación Docente y Digital 2018. Grabación y presentación en http://hdl.handle.net/10334/4108

Ortega, Ekaitz (2019). “Nueve formas de detectar ‘fake news’ y un consejo para cuando lo hagas” El Salto, 20 de octubre de 2019. https://www.elsaltodiario.com/medios/nueve-formas-de-detectar-fake-news-y-un-consejo-para-cuando-lo-hagas

OSI (2019). “¿Sabías que las fake news preocupan al 86% de internautas españoles?”. Web de Oficina de Seguridad del Internauta, Gobierno de España, 13 de marzo de 2019 https://www.osi.es/es/actualidad/blog/2019/03/13/sabias-que-las-fake-news-preocupan-al-86-de-internautas-espanoles

Stanford History Education Group (2017). “Evaluating Information: The Cornerstone of Civic Online Reasoning”. https://stacks.stanford.edu/le/druid:fv751yt5934/SHEG

VV.AA. (2017). I Estudio sobre el impacto de las fake news en España. Universidad Complutense de Madrid.

Wardle, Claire (2017). “Noticias falsas: es complicado”. En FirstDraftNews, 14 de marzo de 2017. https://es.firstdraftnews.org/2017/03/14/noticias-falsas-es-complicado/

***

NOTA: Logotipo del proyecto elaborado con iconos de Flaticon/ Freepik.

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