Entrenando el lado derecho: crónica de un curso sobre creatividad e innovación en el IAAP

“La creatividad es el arte de conectar” (Ferrá Adriá)

Hace unos días, entre el 20 y el 22 de noviembre, tuve la fortuna de participar, esta vez como alumna, en un interesantísimo curso sobre creatividad e Innovación organizado por el Instituto Andaluz de Administraciones Públicas y conducido por Yago Gómez, de Timón s.coop.and. (www.timonweb.org), desde las instalaciones del IAAP en la Avenida de Andalucía de Málaga (sí, el conocido como Michael Jackson).

De formato presencial y 20 horas de duración, el objetivo principal del mismo (cito textualmente de la guía de contenidos), era “utilizar herramientas de creatividad aplicada a la construcción colectiva de conocimiento para favorecer entornos de administración entre las administraciones públicas”.

Desde el propio arranque del curso reflexionamos sobre un problema o reto profesional, de manera que pudiéramos luego aplicar las herramientas y estrategias creativas aprendidas.

El curso tuvo una base teórica, necesaria, en torno al proceso que va de la generación de ideas a su conversión en proyectos de innovación, previa toma de decisiones. Pero lo más interesante, a mi parecer, fueron las estrategias de creatividad que fuimos abordando a través de casos prácticos, muchas de ellas aplicables también a problemas y retos personales.

Las comparto, por si os son de utilidad y queréis documentaros, apuntando, a partir de lo aprendido, algunas técnicas basadas en éstas:

Estrategia Descripción Técnicas asociadas
  1. Imantación
Dedicarle tiempo al problema, focalizarse en él
  1. La otra mirada
Buscar la visión de un ajeno, experto o ciudadano Caja de secretosOráculo

Comodín de la llamada

El profano

  1. Preguntar
Cuestionarse de forma permanente Cuestionamiento sistemático
  1. Zoom
Coger perspectiva/ ver problema de cerca sobre conceptos o preguntas
Hacer preguntas concretas (de cerca y más amplias/ de lejos) sobre el problema o reto
  1. Combinación al azar
Representar un problema de forma aleatoria, inspirarse a partir de una frase o palabra, asociarle o conectar ideas al azar… Volcán de palabrasCadena de palabras

Epigrama

Palabra Ramdon

  1. Destilación
Reducir la idea a lo esencial e inspirarse de otros contextos Benchmarking
  1. Hiperbole
Buscar ideas locas y explorarlas Lluvia de ideas (derivación) distorsionando la realidad, exagerando hasta el absurdo, sin ningún tabú
  1. Limitar la solución
Poner límites y forzarse a los mismos Ejemplo: recetas con 3 ingredientes al azar
  1. Disrupción
Pensar de forma no lógica, diferente, al revés Evaluación inversa
  1. Sinestesia
Abrir canales y sentidos, usarlos como herramienta creativa Lazarillo
  1. Incubación
Contraria a la imantación, irse o evadirse del problema para buscar soluciones
  1. Serendipia
Descubrir posibles soluciones, crear… de forma casual Actitud creativa
  1. Interactividad
Pensar posibles soluciones de forma colaborativa e interactiva Lluvia de ideas

[Fuente: elaboración propia con apuntes y supervisión de Yago Gómez]

Las propias dinámicas del curso, empezando por una presentación muy creativa, consistente en describir a un compañero/a, sin conocerlo, a través de una historia inventada y situada en el pasado (¡sorprende la intuición de las personas, cómo acertaron en mi caso!), forman ya parte de mis catálogo de recursos docentes. ¡Gracias por compartir, Yago!

También fue muy significativa la dinámica desarrollada fuera del aula, en los Jardines Picasso en la segunda jornada del curso, que puso punto y final a la fase de generación de ideas. A modo de gymkana individual y en grupo, fuimos pasando por distintas “estaciones” que nos aportaron herramientas para dar respuesta a nuestros retos y problemas de forma creativa.

En mi caso, al ser guiada por lazarillos (estación “camino”), experimenté cómo se potencian otros sentidos al no ver (la sinestesia en sí misma es otra herramienta creativa); cómo todo proyecto tiene su parte dulce y su parte dura (porque los lazarillos no se cortaron, jajaja), pero lo segundo te sirve para valorar lo primero; y cómo cuando se confía en los demás uno afronta los retos de forma relajada y se deja llevar (al contrario, se sufre) [ver foto a la izquierda, de Yago Gómez].

Abrimos también la “caja de los secretos” (otra de las estaciones), y sorprendente cómo cualquier confidencia se puede asociar con una posible solución al problema. 

Hasta nos hablaron los árboles (estación árbol), en mi caso, de los claroscuros de mi reto.

Y sobre todo, recibí consejo de un sabio (estación oráculo) que sólo con ver una representación visual improvisada de mi reto tuvo para mí la respuesta, también en forma de dibujo, que esperaba.

Enseñar a crear y a innovar

Creo necesario reflexionar sobre una idea, a raíz del #diadelmaestro celebrado ayer 27 de noviembre.

Siempre he creído en la enorme capacidad del maestro ignorante (el que quiere, puede), y en que más que trasladar contenidos, los docentes, incluyendo los universitarios como es mi caso y al margen de “espacios europeos” y demás, tenemos que ser más bien dinamizadores, mediadores y,  a lo sumo, curadores de contenidos. Una especie de “cables” o “conectores” que enciendan luz en sus estudiantes, los enseñen a buscar recursos y a aprender, a creer y a poner en valor sus ideas, y, por supuesto, los motiven.

“Hace falta una educación que enseñe sin querer enseñar”, como contaba el escritor italiano Magris.

Los tiempos que corren no son fáciles, y las empresas requiere profesionales (y el mundo personas) proactivos y capaces de adaptarse, de buscar soluciones creativas e innovadoras a problemas.

Como apuntaba Ken Robinson en su interesante (¡y divertida!) charla TED, que precisamente Yago nos compartió como bienvenida al curso, las escuelas (y las universidades) no deben matar la creatividad.

Como también hay frases que matan la creatividad, y cuyo uso debemos evitar, no sólo cuando pongamos en práctica dinámicas del tipo lluvia de ideas (reglas básicas: no juzgar, todas las ideas bien recibidas y cuántas más, mejor), sino, en general, en cualquier reunión y en nuestro día a día, profesional y personal: ¿quién no se ha sentido frustrad@ al escuchar frases del tipo “siempre lo hemos hecho así”, “qué forma de complicarnos la vida”, “ a mí no me pagan para esto” o “eso no está en el presupuesto”.

A veces nos preocupamos demasiado del fin, sin disfrutar del proceso. Y centramos nuestros esfuerzos en las tecnologías, en lo instrumental, sin olvidar que no hay nada más poderoso que el lado derecho de nuestro cerebro.

En un contexto de conexión permanente y ubicua a Internet y en el que estamos acostumbrados a hacerlo todo con ordenadores, a veces es necesario desconectar o realizar prácticas que, como la que pongo en marcha con mis alumnos de Tipografía y Grafismo Digital de 4º de Periodismo de la UMA (#tipo1718), obliguen, cual djs analógicos, a componer, a base de remezcla e hibridación (principios propios, sí, de la cultura digital), sus propios contenidos periodísticos de actualidad, con materiales limitados e improvisados pero con la ironía, el ingenio y el humor, entre otros, como ingredientes básicos.

Justo me tocaba hacer esta actividad al día siguiente de terminar el curso del IAAP, así que decidí incorporar a la misma un “tablero” de creación nueva, basado en una de las técnicas de creatividad que vimos en el curso: el epigrama.

El resultado me demostró lo que ya intuía: ¡hay mucho potencial! Y lo pasamos fenomenal.

Las “buenas” mezclas: conectando

Se trata de conectar y crear, a lo Manu Chao, como bromeo con mi gente cuando me encierro a concebir y desarrollar algunos otros de los proyectos e iniciativas que vengo desarrollando también por mi cuenta últimamente (@DatabeersMLG, #Tipomásters, manuales, investigaciones, informes…). El día que piense que dejo de incorporar a ellos elementos “creativos”, perderán todo el sentido.

Y toda esta misma filosofía, en fin, intento aplicarla cuando me toca diseñar y coordinar proyectos de elearning y formación de profesorado en la UNIA. En esta institución venimos, además, trabajando, en la redefinición de nuestro modelo de innovación, aprendiendo de los aciertos y errores del que fuera nuestro Plan de Innovación. Me llevo mucho aprendizaje del curso que, espero, materializar en iniciativas y actividades de generación de ideas y de formación del personal de la Universidad como parte de este modelo de innovación.

¡Y me llevo también, un gran capital humano!

Gracias, equipazo de compañeros melómanos/ creativos/ innovadores, por todo. ¡Y gracias de nuevo, Yago, por acompañarnos en este vuelo! Seguiremos exprimiendo nuestro lado derecho, conectando, creando y creyendo en lo creamos. ¡A volar, como decía el Kanka!

[Foto de Yago Gómez]